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viernes, 22 de mayo de 2009

EXTRAÑA ADICCION


Sigo enferma y de todos los días de aburrido reposo y de cansina tos que me deja agotada como si acabase de cruzar la meta de un largo y agotador maratón, lo único que he sacado en claro es mi adicción a ese liquido viscosillo, de sabor dulce y olor afrutado que se llama jarabe para la tos. Ummm que rico!!! Quiero maaas!!!! Es de color rojo y pringa el vasito dosificador que da gusto. Cuando era pequeña, el jarabe para la tos lo tomabas con una cucharita de plástico que, si cerrabas bien la boca, salía relativamente limpia, pero con estos chupitos de ahora tienes dos opciones: o dejas parte del jarabe en el fondo, lo cual significa que te has dejado media dosis, o te lías a lengüetazos con el fondo del vasito, lo cual es una guarrada y bastante ridículo. Ya he probado tres marcas distintas y sigo tosiendo y mi adicción en aumento.

jueves, 14 de mayo de 2009

ESTOY ENFERMA


Estoy enferma. Pasa mi primera enfermedad en mucho tiempo, me agarró un resfriado, que se convirtió en faringitis y en bronquitis. Estoy en reposo y sin hablar, sin ánimo de nada, me molesta hasta el ruido de la televisión. Esta tos, estos mocos, esta congestión… Me siento como si mi cabeza fuera un globo…
No quería ir al doctor, pero mi almohada con orejas (leáse 'marido') me obligó a ir. Estaba dispuesta para ir al trabajo, pero me mandaron pa’ la casa.
Espero sobrevivir, tengo el cuerpo cortado y con dolores de cabeza no puedo pensar en nada.

Yo cuando estoy enferma siempre leo. Pero hay que vigilar muy bien que se lee cuando se esta enfermo porque al igual que en esos momentos aquel que te viene a visitar se convierte en un amigo al que no le importa contagiarse, un libro también puede convertirse en un amigo con quien compartir las fatigas abdominales que produce la tos. Ante todo, recuerda que por mucha gotita que te caiga de la nariz si no encuentras pañuelos a mano, nunca te suenes los mocos con las hojas de un libro. Nunca! Ningún editor se merece ser conocedor profundo de tus fosas nasales…
Bueno, como decían, hay que procurar elegir bien el libro que se va a leer cuando se esta enfermo. No vale coger el primero de la estantería porque puede pasaros como a mí.
No sé si he tenido la desgracia de caer enferma mientras leía Misery o de leer Misery mientras estoy enferma. Conclusión: no leáis Misery de Stephen King si estáis postrados en una cama. La situación en si ya es agobiante, pero si además estas leyendo un libro sobre un tío que esta secuestrado en una cama porque ha tenido un accidente y esta invalido en una habitación de una casa de una lunática llamada Annie Wilkes que además le ha creado adicción a la codeína, entonces la situación si se vuelve insoportable.Y entonces, he decidido arrojar el libro a la otra punta de la habitación y dormir. Sortosamente, no me ha perseguido ningún pensamiento raro en sueños. Han sido dulces como el jarabe que me estoy tomando, que tiene nombre de chino.

Estoy mal… muy muy mal…

LAS VISITAS